FIVE AM. Un poco más, diría yo. Y aquí sigo, dando vueltas en la cama. Ni el agua, ni el ventilador, ni nada me sirve para ayudarme a conciliar el sueño. Y, hubiera estado micro-posteando en twitter, pero es que lo he cerrado. ¿Por qué? Porque sí. Esa es la mejor de las razones. Bueno, eso y que cada vez que pretendía escribir algo me daba la sensación de que era la chorrada/estupidez más grande del mundo y que no tenía que molestar a los demás teniendo que leer esas cosas.Que era bonito, sí, lo fue mientras duró. Que me servía para mandar mensajes románticos “al aire”, pues sí, pero como nadie se los adjudicaba después, parecía un poco tonta. Que me desahogaba un montón cuando estaba triste, estresada, aburrida… pues sí, pero es que con la época depresiva que me gasto, es más un suplicio para el que lee que otra cosa.Y sí, si alguien me pidiera de alguna forma especial/particular que volviera, lo haría.
Son las 5 y 24. Y yo sigo aquí sentada en mi cama, sin desmaquillar, y sin sueño por aparecer. Tengo mil cosas en la cabeza, pero, casualidades de la vida, he terminado hablando de twitter.